Ir al contenido principal

ENTRE EL CHISTE Y EL CHÓPED

Juliano tiene vida gracias al chiste que inventó Manolo, un charcutero que inventa chistes entre corte y corte, entre esencia de chóped y jamón de segunda. Los sueña, apunta el final y escribe el principio con el café de la mañana. Luego se lo cuenta a Marulia, su esposa y guionista de todos conocida en la localidad de Entresijos por sus comedias. Ella aprueba o suspende el chiste y él actúa en Consecuencia; localidad donde se encuentra la charcutería.

Juliano por tanto nació entre jamones y emergió sin preguntar ni por papá ni por mamá, sino ¿Por qué? Y sólo oía risas a cambio. Todos le ríen las gracias a Manolo. Juliano lloraba sin ganas, porque sólo tenía ganas de escuchar una respuesta. Nada de teta, nada de leche, nada de nada, sólo respuestas reclamaba... Pero las risas ajenas no cesaban. Vestido con unos vaqueros y sin sonajero a su alcance decidió salir adelante por su cuenta. Gateó entre los lacteos y se irguió al final de los desodorantes, rozando los preservativos. Al final se fue sin pagar.

Marulia, que todo lo escribe, le ha adoptado a la salida del súper... Lo pilló al vuelo (lo ocurido) y le dio las gracias a Manolo un rato después. Ahora, Juliano, crece entre la mente de su nueva madre y lo acontece en Entresijos, que no es poco.

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Aunque carente de ningún comentario que hacer, y alguno pillado a medias (tirando por alto), me gustan mucho los post que nos regalas últimamente.

Entradas populares de este blog

Prado 28 y otras multas

Vengo de recoger mi 3ª multa en lo que va de año ... Cada cuál más ridícula, de esas que apestan a “vamos a sacar la pasta hasta el primo que se pase un kilómetro de la velocidad permitida”. Bien, el primo -en este caso- soy yo, y no precisamente 'el de Zumosol' (ese ángel cachas de la guarda con quien nadie se mete). La infracción viene acompañada de foto con olor a: “ Sabemos dónde vives ”. Cierto, me metí por una de esas calles (Prado, 28) por las que está restringida la circulación. Sí, después me he fijado en que un cartel genialmente camuflado con el panorama urbano avisa de que como pases por ahí estás jodido... Entro en foros y compruebo que no soy el único pardillo ; al contrario somos más que un club, como diría el buen culé. Prado, 28 es un punto maldito , una fuente de ingresos ilimitada para el Ayuntamiento de Madrid, la gallina de los huevos de oro y los santos cojones de multar a todo el que pase por ahí . Efectivamente, asumo mi error, pero me gustaría la...

NO MIRES A LOS OJOS DE LA LOCA

No la mires a los ojos , me dijo mi padre cuando una señora (vestida de rosa y negro) mendiga y loca nos señalaba en la puerta del museo. Nunca se me olvidará esa cara ni las palabras de mi padre. Ayer rompí la norma y, aunque no quería, miré a los ojos de una loca en el metro. Hacía cosas extrañas delante de mí, cantaba en alto, emitía sonidos guturales extraños, bailaba, gritaba ... No sé si quería llamar mi atención o qué (cosa que no entendía, porque... ¿por qué? Qué era yo para ella, qué represento en su mente enferma)... Arrastrado por su histrionismo -si cabe- exacerbado, la miré directamente. Por un momento pensé que me convertiría en estatua de piedra . Pero no. Ella me clavó la mirada y frunció el ceño para relajarlo al segundo y volver a fruncirlo dos décimas después. Dejó de cantar, de gritar, de interpretar; y me 'habló': Eres tonto eres tonto eres tonto ... Gastón, eres tonto, me odias, pero soy yo quien te odia, porque eres tonto. No estoy loca, eres tonto . ...

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...