Ir al contenido principal

El cruce

La noche terminó con un glorioso: "Hijo, yo soy tu padre" y unas risas auténticas llenas de sentimiento. Muertos de risa padre e hijo dibujaron los pasos avanzados hasta llegar al punto de partida. Ahí se despidieron hasta otra. En el semáforo se encontraron por casualidad en una ciudad llena de gente y restos (de todo) sin apego a nada. Poco antes de despedirse habían dado un paso más, cada uno en su fuero interno pero también de cara al exterior, en la aceptación de que el tiempo (aunque no llueva) cada vez se desliza más rápido por las aceras y el asfalto. 

Eso fue con el último brindis. El anterior, marcado por un ribera llamado Terrible que estaba terriblemente rico, sirvió para llorar de emoción y reír de pena por los tiempos pasados; la ausencia de reproches, y los fuertes sentimientos del presente. Aquí, en este paso, hubo muchas palabras, ninguna vacía, que pedían ser escuchadas y saboreadas paralelamente al goce que se estaban dando sendos paladares. Así lo hicieron. Se escucharon como nunca antes lo habían hecho. Estaba claro que lo espontáneo del momento, regado por una casualidad a pie de semáforo, otorgaba al momento un sabor que sólo podía disfrutarse sin previo aviso.

Apoyados en la barra de una cantina que nunca ha existido, pero que paradójicamente tiene nombre propio (La Taberna del tío Fausto), se tomaron la primera copa. Después llegaron más que no están entre estas líneas por nada en concreto. En esa primera que inauguraba el encuentro había ganas de romper estructuras 'de siempre'. Un padre que quería seguir siéndolo pero sin dejar de guiñar el ojo a su interno aguerrido infante, y un hijo adulto que a pesar de ser padre y haber superado al hijo (no menos paladín) deseaban dejarse de historias. Despojada tensión, erradicado el hambre de anteponer y aniquilado el ansia de ejercer, ambos charlaban. Sin tirones, sin calambres, sin frases defensivas, sin nada más que lo puesto.

Pasada la línea, el hijo entendió su ansiedad infantil de querer amarrar los mejores momentos con un seguro a todo riesgo que garantizase un gozo posterior, lo antes posible. El padre por su parte, sencillamente se relajó aún más... Por fin, ya no había tensión que mantener. Y aunque estas últimas líneas suenen a conclusión explicativa, he de decir que no lo son. Porque esta historia no tiene principio y en principio, no sé por dónde tirará el final.

Comentarios

Unknown ha dicho que…
Esta es de las que hay que hacer copia de seguridad.
Abrazo grande, Estimado.
Anónimo ha dicho que…
leer este post emociona y alegra a pesar de encontrarme lejos del cruce. Será por esa relajación y esa felicidad contagiosas, que se leen también sin tirones ni calambres.

Terrible.. mente bonito.

Un abrazo
Dani Seseña ha dicho que…
Lo que emociona son vuestros comentarios.

Gracias, Estimado
Gracias, Anónimo conocido
Candela Guevara ha dicho que…
Precioso relato y maravillosa historia. Un homenaje a las palabras.
Mercè Estruç Faig Clic ha dicho que…
Ciertamente no puede haber un final, ni a corto ni a largo plazo.
Me continuan fascinando tus escritos
Un abrazo
Anónimo ha dicho que…
Si algo sé es que ayer no sabía y que no sé lo que sabré mañana. Vamos, que no paramos de aprender, de aprendernos, de descubrir, de modificar, de suprimir, de acomodar. Y para los padres, qué descanso ver a sus hijos con todas las velas al viento. Y para los hijos, qué ternura ver a los padres pescando en la orilla, sin prisa.
Tapón
La Zapateta ha dicho que…
Fausto no es partidario de las casualidades y dispuso que el padre cruzase y el hijo también. Luego os puso el vino para que no fueseis conscientes de su poder. También os debió taponar la nariz (quizá el efecto sulfito) y así inadvertir el tufillo a azufre que desprendía la barra. Aun así, no observo mala intención en el Tío, y mucho menos en el hermano, mi hermano... mi padre.

Entradas populares de este blog

FICCIÓN Y MÚSICA EN YOUTUBE DEDICADA A FACEBOOK

Parece que estar en las redes sociales empieza a convertirse en una cuestión de supervivencia. Youtube , Myspace, Flickr, Tuenti, Orkut y sobre todo Facebook se llevan todo el protagonismo. En Cámara Abierta 2.0 emitimos un reportaje hablando del tema e ilustrándolo con imágenes y direcciones (perdón por la obviedad). En concreto nos centramos en Facebook. El juguetito de Mark Zuckerberg (fundador) está dando un juego impresionante. Quién lo diría. Lo que empezó como pequeña red entre estudiantes de Harvard hace unos 4 años cuenta ahora con 50 millones de usuarios aproximadamente. Que por qué tiene tanto éxito, porque es un escaparate infinito donde se exponen las biografias, los perfiles y los gustos de la gente, y además podemos apropiarnos de las aplicaciones que cada uno tenga colgada en su página... En la pieza del programa dimos información, pero en este post me gustaría daros la dirección de unos vídeos que , como es lógico (los tiempos de la tele son mínimos), no pudimos...

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ELECTRODUENDE Y... ALFALFA

¿Importancia? Ninguna , pero a muchos que hemos sido sellados/facturados como " Generación X ", pues francamente, nos emociona recuperar -a tiro de ratón- a estos bichejos tan majetes; gracias al nuevo portal de RTVE . Pero claro, la cosa no es fácil. También está Verano Azul . Soy de esos que se compró el primer DVD hace un año en el kiosko de turno y no siguió la colección. Pero claro, tenerlo aquí en el mismo pc... Buff, se hace difícil no querer ver más. Del voto de la gente depende que cuelguen en Internet una u otra serie. ¿Importancia? Ninguna , pero Bruja Avería , Alfalfa, la Familia Monster, los inicipientes Pablo Carbnonell y Pedro Reyes, Kiko "Frankenstein" Veneno ... eran mucho. Grandes. Aprendimos con ellos, nos hicieron patalear de la risa, nos entretuvieron "a cascaporro". Me imagino que igualmente lo hace hoy Poco yo , Eli y Cía (que seguro serán un clásico dentro de 20 años) con los pequeños del siglo XXI, pero digo yo que es inevitab...

EL TIEMPO QUE CABE

Se ha guardado un minuto de silencio , también un papel arrugado. Esteban Soplado , tiene el bolsillo lleno de sorpresas. En el papel había un dibujo a carboncillo, sólo pude ver un ojo. El minuto de silencio sí he podido verlo en toda su dimensión. Está lleno de voces mudas que intentan expresar un dolor de origen desconocido; 60 segundos de risas y llantos, de dudas y certezas, de quehaceres involuntarios, de recuerdos inventariados *, de sensaciones incomprendidas, de padres que enseñan a sus hijas a hacer la zapateta *** (dícese de saltar y dar una palmada en el aire con las plantas de los pies) de acrósticos que llegarán **, de amistades con derecho a roce, de caos ****, de salidas de tono (merecen un post aparte)... Esteban, como canta su apellido, resopla momentos especiales , los regala sin esperar nada a cambio. Es lo más parecido a la obra de teatro a la uno va por primera vez en su vida. Sentarse un rato con él, a charlar, es romper con uno mismo y emprender una nueva rel...