Ir al contenido principal

El picor que resbala y la lona de desprotección

Esta mañana, apenas hace una hora, he resbalado con una conclusión ajena que alguien ha tirado al suelo de madrugada (aún estaba fresca y poco adherida a la acera). Me duele el codo, el tobillo, la rodilla y parte la región occipital donde se fraguan los resultados de una noche pensando. No se ha roto nada, son contusiones sin importancia; salvo que alguien abandone una exageración y ésta me reviente la prudencia. Pero como de momento no ha ocurrido, no voy a dar la espalda a ninguno de los golpes recibidos. Al contrario, estoy saludando uno a uno, en plan protocolo monárquico, político o futbolístico, para conocer el dolor individual.
Foto: Especial/Síntesis

Uno de los espacios contusionados me demuestra que existe una relación directa entre el resbalón y el exceso de vueltas dadas sobre un mismo planteamiento. Otro, que prefiere hacerse el nudo (que no el loco),  encuentra una explicación a aquel dolor que -de siempre- arrastra el contexto que nos ocupa. Uno a uno, cada hueco, va encontrando desenlaces, motivos y motivaciones. Y todo este movimiento de fondos y superficies conectadas... ¡por un resbalón cuyo culpable es alguien que prefiere desprenderse de toda conclusión (o al menos de la que ha provocado mi caida)! ¡Coño, tiene cojones

Hace un rato que el dolor ha pasado de mí. Estoy tranquilo y tengo la tentación de olvidarme de ese movimiento de superficies y fondos... La tentación se convierte en un hecho y el hecho se traviste de chispazo inmediatamente. Vuelvo al lugar donde empecé a dar vueltas de campana sobre mí mismo y me encuentro con un tipo enjuto que me pregunta por una conclusión extraviada. ¡Eres tú! Exclamo. ¡Es mía! Reclama. Le cuento la historia, me cuenta su búsqueda. Tropezamos juntos con el nudo propio que une nuestras taras y terminamos tejiendo una lona de desprotección y asunción de agravios incomparables. 

Muy cerca veo a un obrero picando la superficie,  y por su cara, parece que está tocando fondo. Ahí vamos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Prado 28 y otras multas

Vengo de recoger mi 3ª multa en lo que va de año ... Cada cuál más ridícula, de esas que apestan a “vamos a sacar la pasta hasta el primo que se pase un kilómetro de la velocidad permitida”. Bien, el primo -en este caso- soy yo, y no precisamente 'el de Zumosol' (ese ángel cachas de la guarda con quien nadie se mete). La infracción viene acompañada de foto con olor a: “ Sabemos dónde vives ”. Cierto, me metí por una de esas calles (Prado, 28) por las que está restringida la circulación. Sí, después me he fijado en que un cartel genialmente camuflado con el panorama urbano avisa de que como pases por ahí estás jodido... Entro en foros y compruebo que no soy el único pardillo ; al contrario somos más que un club, como diría el buen culé. Prado, 28 es un punto maldito , una fuente de ingresos ilimitada para el Ayuntamiento de Madrid, la gallina de los huevos de oro y los santos cojones de multar a todo el que pase por ahí . Efectivamente, asumo mi error, pero me gustaría la...

NO MIRES A LOS OJOS DE LA LOCA

No la mires a los ojos , me dijo mi padre cuando una señora (vestida de rosa y negro) mendiga y loca nos señalaba en la puerta del museo. Nunca se me olvidará esa cara ni las palabras de mi padre. Ayer rompí la norma y, aunque no quería, miré a los ojos de una loca en el metro. Hacía cosas extrañas delante de mí, cantaba en alto, emitía sonidos guturales extraños, bailaba, gritaba ... No sé si quería llamar mi atención o qué (cosa que no entendía, porque... ¿por qué? Qué era yo para ella, qué represento en su mente enferma)... Arrastrado por su histrionismo -si cabe- exacerbado, la miré directamente. Por un momento pensé que me convertiría en estatua de piedra . Pero no. Ella me clavó la mirada y frunció el ceño para relajarlo al segundo y volver a fruncirlo dos décimas después. Dejó de cantar, de gritar, de interpretar; y me 'habló': Eres tonto eres tonto eres tonto ... Gastón, eres tonto, me odias, pero soy yo quien te odia, porque eres tonto. No estoy loca, eres tonto . ...

DESASOSIEGO ASPIRADO

No estamos en el Distrito 9 ni ante Terminators ni nada que se le parezca... sí, son aspiradoras. Llevaba con la mía más de 8 años cuando, por un fallo irreparable, me he visto en la obligación de renovar maquinaria absorbente . Así que me he metido en la sección de electrodomésticos de una gran superficie y me he encontrado con esto. ¡Joder, que estas máquinas me están mirando con cara de mala hostia! El mundo de los gadgets ha llegado, para quedarse, al territorio de los electrodomésticos. Impresionante experiencia. Para superar el choque me he ido corriendo al departamento de la tranquilidad , como de costumbre, la charcutería se convierte en mi salvavidas. De vuelta , finalmente me he llevado la más normal. No es ninguna de las que aparecen en imagen. He preferido dejarla reposar en el anonimato... Cuando la he enseñado su nuevo hogar, paradójicamente ha suspirado. Salud!