Ir al contenido principal

Lucian y la prosa que pensaba en verso

Venía metido en lo mío, o en lo tuyo, no sé muy bien. En ese momento no distinguía. Salía de mis clases de Pronunciación e Introducción a la Hache Muda cuando Lucian me paró en el 107 de la calle Exacto. Por lo menos hacía un año que no sabía nada de él. En concreto desde que se separó del concepto de sí mismo. Entramos en Barrena, un bar de notas al que solía ir a atar cabos cuando se me desataba la impaciencia; o cuando abusaba de los plurales mayestáticos. 

Foto tomada en serio en medio de unas obras...
Ocupamos la mesa del fondo y nos pedimos unos vinos (yo uno de California traído de Boston y Lucian un Toro de pura tinta), y tras el brindis empezó a contarme su historia. Yo, que estaba en un momento de sensibilidad afilada no tardé en soltar una lágrima tras otra (y así hasta 1044,  la hache muda hace estragos). Le pedí que no se dejara distraer por ellas. Siguió. Me dijo que llevaba tres días sin saber nada de su prosa. Habían decidido -en consenso- despedirse para darse la oportunidad de poner las palabras en el texto y lapso adecuados. Los dos nos emocionamos y acabamos desoxidando armaduras a base de llantos extremos y palmadas sobre hombros dispuestos. Ojo, que también nos reímos.

Él y la prosa habían vivido una historia sin encuadernar, un cuento -poco chino- que empezó sin más y acabó sin fin. La realidad lo pedía, la ficción lo impugnaba; y de vez en cuando se intercambiaban los papeles, la realidad agitando y la ficción calmando. Un año de pasión entre palabras, giros y cambios de sentido; un regalo narrativo para un Lucian redescubierto y para una prosa con más verso en su interior que palabras dichas (las no dichas llenan cofres intangibles... y futuros).

Lucian se marchó y yo volví a la calle por la que venía -metido en lo mío o en lo tuyo- pensando en todo lo que pasa sin que haya pasado. Pensé en todo, y sobre todo... en todo lo que tenía que pensar. Me sentí parte, así que decidí (una vez más) empezar la casa por el subsuelo para olvidarme del tejado. Y ahora, así estoy yo...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Prado 28 y otras multas

Vengo de recoger mi 3ª multa en lo que va de año ... Cada cuál más ridícula, de esas que apestan a “vamos a sacar la pasta hasta el primo que se pase un kilómetro de la velocidad permitida”. Bien, el primo -en este caso- soy yo, y no precisamente 'el de Zumosol' (ese ángel cachas de la guarda con quien nadie se mete). La infracción viene acompañada de foto con olor a: “ Sabemos dónde vives ”. Cierto, me metí por una de esas calles (Prado, 28) por las que está restringida la circulación. Sí, después me he fijado en que un cartel genialmente camuflado con el panorama urbano avisa de que como pases por ahí estás jodido... Entro en foros y compruebo que no soy el único pardillo ; al contrario somos más que un club, como diría el buen culé. Prado, 28 es un punto maldito , una fuente de ingresos ilimitada para el Ayuntamiento de Madrid, la gallina de los huevos de oro y los santos cojones de multar a todo el que pase por ahí . Efectivamente, asumo mi error, pero me gustaría la...

NO MIRES A LOS OJOS DE LA LOCA

No la mires a los ojos , me dijo mi padre cuando una señora (vestida de rosa y negro) mendiga y loca nos señalaba en la puerta del museo. Nunca se me olvidará esa cara ni las palabras de mi padre. Ayer rompí la norma y, aunque no quería, miré a los ojos de una loca en el metro. Hacía cosas extrañas delante de mí, cantaba en alto, emitía sonidos guturales extraños, bailaba, gritaba ... No sé si quería llamar mi atención o qué (cosa que no entendía, porque... ¿por qué? Qué era yo para ella, qué represento en su mente enferma)... Arrastrado por su histrionismo -si cabe- exacerbado, la miré directamente. Por un momento pensé que me convertiría en estatua de piedra . Pero no. Ella me clavó la mirada y frunció el ceño para relajarlo al segundo y volver a fruncirlo dos décimas después. Dejó de cantar, de gritar, de interpretar; y me 'habló': Eres tonto eres tonto eres tonto ... Gastón, eres tonto, me odias, pero soy yo quien te odia, porque eres tonto. No estoy loca, eres tonto . ...

DESASOSIEGO ASPIRADO

No estamos en el Distrito 9 ni ante Terminators ni nada que se le parezca... sí, son aspiradoras. Llevaba con la mía más de 8 años cuando, por un fallo irreparable, me he visto en la obligación de renovar maquinaria absorbente . Así que me he metido en la sección de electrodomésticos de una gran superficie y me he encontrado con esto. ¡Joder, que estas máquinas me están mirando con cara de mala hostia! El mundo de los gadgets ha llegado, para quedarse, al territorio de los electrodomésticos. Impresionante experiencia. Para superar el choque me he ido corriendo al departamento de la tranquilidad , como de costumbre, la charcutería se convierte en mi salvavidas. De vuelta , finalmente me he llevado la más normal. No es ninguna de las que aparecen en imagen. He preferido dejarla reposar en el anonimato... Cuando la he enseñado su nuevo hogar, paradójicamente ha suspirado. Salud!