Ir al contenido principal

Página siguiente

Después de una pedorreta, dos cortes de manga y una hostia con la mano abierta al mismísimo aire, Roberto decidió que era el momento de saltar por donde había venido y continuar escribiendo aquella página que nunca estuvo en blanco. La pedorreta se la dedicó a sí mismo tras una discusión con un mal gesto; el corte de manga era pura descarga de adrenalina sin filtrar; y la hostia, un movimiento de impotencia contra nada (el todo que pasa por delante y nunca se para a mirar). La hoja, que durante muchos años se disfrazó con letras, espacios, verbos y giros sin sentido, ya no dominaba la situación. Roberto desveló el secreto después de muchas vueltas, que no a lo mismo. Había mucho que escribir. Y ya con la ansiedad desalojada del cuadrilátero.


"Calor. Collage sobre papel" (Erre Gálvez - erregalvez.com)
La primera frase salió por sí sola. El resto fue llegando por su propio pie. Un capítulo, el que correspondía a los primeros días del cambio de siglo, tiñó la habitación de azul: una mezcla de fondo de piscina con pintura que no pinta nada. La semana antes (antes de no sé qué), Roberto tuvo que remar contra la corriente de una relación que no tenía relación con nada. Ella, inició la travesía y él, sin los remos del pasado, cogió el timón para pasar de flotar a navegar. Fue el argumento -color azul- que le abrió la puerta de la primera parte de su novela. Nada encajaba, pero los personajes se encontraban a gusto en el planteamiento. Digamos que estaban calentando antes de la partida... Es decir, antes del arranque. Y él, Roberto, era uno más. Eso era lo difícil precisamente, situarse desde el terreno de juego que él mismo estaba diseñando.

Ya no había vuelta atrás. Salió de cuentas, parió dos ideas más, con ellas llegaron tres personajes nuevos poco introspectivos. Dos gajos de sí mismo con los que tuvo que negociar una hoja de ruta llena de rincones expropiados por tramas ajenas. La novedad es que el verbo "negociar" encajaba por fin. Impuso y propuso una base de normas. Destapó un conducto y continuó con la historia. Continúa con una historia... continua. ¡Ha costado! Suspira el mismo... Macguffin.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Prado 28 y otras multas

Vengo de recoger mi 3ª multa en lo que va de año ... Cada cuál más ridícula, de esas que apestan a “vamos a sacar la pasta hasta el primo que se pase un kilómetro de la velocidad permitida”. Bien, el primo -en este caso- soy yo, y no precisamente 'el de Zumosol' (ese ángel cachas de la guarda con quien nadie se mete). La infracción viene acompañada de foto con olor a: “ Sabemos dónde vives ”. Cierto, me metí por una de esas calles (Prado, 28) por las que está restringida la circulación. Sí, después me he fijado en que un cartel genialmente camuflado con el panorama urbano avisa de que como pases por ahí estás jodido... Entro en foros y compruebo que no soy el único pardillo ; al contrario somos más que un club, como diría el buen culé. Prado, 28 es un punto maldito , una fuente de ingresos ilimitada para el Ayuntamiento de Madrid, la gallina de los huevos de oro y los santos cojones de multar a todo el que pase por ahí . Efectivamente, asumo mi error, pero me gustaría la...

NO MIRES A LOS OJOS DE LA LOCA

No la mires a los ojos , me dijo mi padre cuando una señora (vestida de rosa y negro) mendiga y loca nos señalaba en la puerta del museo. Nunca se me olvidará esa cara ni las palabras de mi padre. Ayer rompí la norma y, aunque no quería, miré a los ojos de una loca en el metro. Hacía cosas extrañas delante de mí, cantaba en alto, emitía sonidos guturales extraños, bailaba, gritaba ... No sé si quería llamar mi atención o qué (cosa que no entendía, porque... ¿por qué? Qué era yo para ella, qué represento en su mente enferma)... Arrastrado por su histrionismo -si cabe- exacerbado, la miré directamente. Por un momento pensé que me convertiría en estatua de piedra . Pero no. Ella me clavó la mirada y frunció el ceño para relajarlo al segundo y volver a fruncirlo dos décimas después. Dejó de cantar, de gritar, de interpretar; y me 'habló': Eres tonto eres tonto eres tonto ... Gastón, eres tonto, me odias, pero soy yo quien te odia, porque eres tonto. No estoy loca, eres tonto . ...

DESASOSIEGO ASPIRADO

No estamos en el Distrito 9 ni ante Terminators ni nada que se le parezca... sí, son aspiradoras. Llevaba con la mía más de 8 años cuando, por un fallo irreparable, me he visto en la obligación de renovar maquinaria absorbente . Así que me he metido en la sección de electrodomésticos de una gran superficie y me he encontrado con esto. ¡Joder, que estas máquinas me están mirando con cara de mala hostia! El mundo de los gadgets ha llegado, para quedarse, al territorio de los electrodomésticos. Impresionante experiencia. Para superar el choque me he ido corriendo al departamento de la tranquilidad , como de costumbre, la charcutería se convierte en mi salvavidas. De vuelta , finalmente me he llevado la más normal. No es ninguna de las que aparecen en imagen. He preferido dejarla reposar en el anonimato... Cuando la he enseñado su nuevo hogar, paradójicamente ha suspirado. Salud!