Ir al contenido principal

LA VERDADERA HISTORIA DE…

Me llamó Lucas y quedamos a tomar un café. Concretamente en el Café Comercial (Glorieta de Bilbao, Madrid). Un local donde los vestigios clásicos se funden con ordenadores y fumadores en la planta de arriba. Estaba algo inquieto y alterado, pero no me dijo nada hasta que nos encontramos allí.

Llevaba casi tres días sin dormir. ¿Por qué? Porque ha encontrado a alguien en Facebook a quien había perdido la pista con 6 años. Veintinueve años concentrados en 72 horas de intercambio de palabras. Un “face to face” catártico, agónico y aliviante. ¡Y quién es, Lucas! Le pregunté ya con un estado de nervios que me tenía atacado. Mi madre, Dani, mi madre. ¡No jodas! No pude evitar la expresión.

Sí, tío. ¿Pero no había muerto? No, esa ha sido la versión que siempre he mantenido. ¿Y eso? Porque me resultaba más fácil… se evitan las preguntas. Es duro decir que tu madre se ha pirado y no ha vuelto jamás. ¿Y tu padre? No lo ha superado aún, de hecho no sé si decirle nada. Bueno, pero cuéntame, qué hace, cómo le va, a qué se ha dedicado, dónde está. Tranquilo tío, es mi madre, no la tuya…

Por lo visto se fue a Argentina, pensaba volver. Quería recuperarse coger aire a miles de kilómetros de nosotros. Fue una cobarde, dicho por ella. Tanto que no quiso mirar hacia atrás después de encontrar un trabajo en una escuela. Sabía que con mi padre estaba en buenas manos. ¡Qué jodía! Por no decir algo más duro.

Tres días dan para mucho, Dani. Lloré, la enjuicié, casi me desmayo, la insulté, me reconcilié, la maté, la reviví, la “colgué”, volví a retomar… y así hasta hace unas horas. Pero tengo que decirte una cosa más.

A ver.

Dani. Qué. No me llamo Lucas. ¿Cómo? Que mi nombre no es Lucas. Tampoco soy de aquí. Me estaba empezando a asustar… pero lo mejor vino después. Atención a las palabras de Lucas (que no es Lucas): Mi nombre es Marco y vivía en un puerto italiano al pié de las montañas… En Italia. Sí, Dani. Yo soy Marco y acabo de encontrar a mi madre en Facebook.

¡Salud!
-----
* En la ilustración inferior: Edmundo de Amici. Autor de Cuore (1886)
* La foto de en medio, Los Apeninos, pertenece a Motostrail.com
**La imagen superior la he bajado de dehuida.blogspot.com

Comentarios

Silvia MV. ha dicho que…
Presentía ese final!! (momento de risa)
Anónimo ha dicho que…
La Zapateta dice:

Ya decía yo que el Facebook tenía que tener alguna utilidad. Gracias por hacérmelo ver, Dani.

DEDICADO A CAPITÁN GARFIO....
Anónimo ha dicho que…
Capitán Garfio

Gracias por la dedicatoria,(si es que es para mí),y si no,gracias porque me he sentido aludido. Saludos

Entradas populares de este blog

Prado 28 y otras multas

Vengo de recoger mi 3ª multa en lo que va de año ... Cada cuál más ridícula, de esas que apestan a “vamos a sacar la pasta hasta el primo que se pase un kilómetro de la velocidad permitida”. Bien, el primo -en este caso- soy yo, y no precisamente 'el de Zumosol' (ese ángel cachas de la guarda con quien nadie se mete). La infracción viene acompañada de foto con olor a: “ Sabemos dónde vives ”. Cierto, me metí por una de esas calles (Prado, 28) por las que está restringida la circulación. Sí, después me he fijado en que un cartel genialmente camuflado con el panorama urbano avisa de que como pases por ahí estás jodido... Entro en foros y compruebo que no soy el único pardillo ; al contrario somos más que un club, como diría el buen culé. Prado, 28 es un punto maldito , una fuente de ingresos ilimitada para el Ayuntamiento de Madrid, la gallina de los huevos de oro y los santos cojones de multar a todo el que pase por ahí . Efectivamente, asumo mi error, pero me gustaría la...

NO MIRES A LOS OJOS DE LA LOCA

No la mires a los ojos , me dijo mi padre cuando una señora (vestida de rosa y negro) mendiga y loca nos señalaba en la puerta del museo. Nunca se me olvidará esa cara ni las palabras de mi padre. Ayer rompí la norma y, aunque no quería, miré a los ojos de una loca en el metro. Hacía cosas extrañas delante de mí, cantaba en alto, emitía sonidos guturales extraños, bailaba, gritaba ... No sé si quería llamar mi atención o qué (cosa que no entendía, porque... ¿por qué? Qué era yo para ella, qué represento en su mente enferma)... Arrastrado por su histrionismo -si cabe- exacerbado, la miré directamente. Por un momento pensé que me convertiría en estatua de piedra . Pero no. Ella me clavó la mirada y frunció el ceño para relajarlo al segundo y volver a fruncirlo dos décimas después. Dejó de cantar, de gritar, de interpretar; y me 'habló': Eres tonto eres tonto eres tonto ... Gastón, eres tonto, me odias, pero soy yo quien te odia, porque eres tonto. No estoy loca, eres tonto . ...

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...