Ir al contenido principal

LA DUDA DE LA MUERTE

Por la herida de Dalia Perdona sólo salían palabras desgastadas pertenecientes a otra época. Y por la boca, hacía tiempo que había muerto el pez volador. Sin embargo, tenía la esperanza de morir cobijada en las tablas que había adquirido con los años. Tablas que le daban seguridad ante la inseguridad; experiencia que había sumado con la lucha del día a día. Perdona era una perdedora entre las perdedoras, pero sabría morir tranquila y sin complejos.

Cuando llegó su hora se refugió en los minutos de otra persona (que seguramente ni conocía) y salió por patas en busca de los segundos restantes. Aún no quería desaparecer del mapa en el que la habían trazado. Sus tablas, en este caso no hicieron de cobijo, sino de salvación para ganarle una partida a lo inevitable. Después aún tuvo tiempo de convertirlas en trampolín para llevarse unos metros de altura de ventaja.

Y cuando quiso darse cuenta ya estaba ante la muerte. Llegado el momento, la saludó. La atendió, e incluso trató de dialogar con ella. Pero no fue posible. La muerte no sabe conversar, sólo cumplir su función. Eso sí, antes de arropar a Dalia, habló por primera vez... en su vida. ¡Qué paradójico! Y fue para pedirle un favor: ¡Pásame algo de eso que tú tienes! Después, confesó que se encontraba algo perdida y con sentido de culpa, así que antes de llevársela sentenció: Dalia, Perdona.

Comentarios

grp ha dicho que…
Buenísimo el párrafo inicial y genial ese giro final.

Yo con la lagrimilla esperando lo inevitable y de pronto... 'pásame algo de eso que tú tienes'. A lo Woody Allen.
Dani Seseña ha dicho que…
Grp, éste es uno de esos post que me sobrepasan. Pero de larelación entre Perdona y la Muerte no me cabe... La menor duda. Gracias por quedarte con esa 'tabla'.

Entradas populares de este blog

Prado 28 y otras multas

Vengo de recoger mi 3ª multa en lo que va de año ... Cada cuál más ridícula, de esas que apestan a “vamos a sacar la pasta hasta el primo que se pase un kilómetro de la velocidad permitida”. Bien, el primo -en este caso- soy yo, y no precisamente 'el de Zumosol' (ese ángel cachas de la guarda con quien nadie se mete). La infracción viene acompañada de foto con olor a: “ Sabemos dónde vives ”. Cierto, me metí por una de esas calles (Prado, 28) por las que está restringida la circulación. Sí, después me he fijado en que un cartel genialmente camuflado con el panorama urbano avisa de que como pases por ahí estás jodido... Entro en foros y compruebo que no soy el único pardillo ; al contrario somos más que un club, como diría el buen culé. Prado, 28 es un punto maldito , una fuente de ingresos ilimitada para el Ayuntamiento de Madrid, la gallina de los huevos de oro y los santos cojones de multar a todo el que pase por ahí . Efectivamente, asumo mi error, pero me gustaría la...

NO MIRES A LOS OJOS DE LA LOCA

No la mires a los ojos , me dijo mi padre cuando una señora (vestida de rosa y negro) mendiga y loca nos señalaba en la puerta del museo. Nunca se me olvidará esa cara ni las palabras de mi padre. Ayer rompí la norma y, aunque no quería, miré a los ojos de una loca en el metro. Hacía cosas extrañas delante de mí, cantaba en alto, emitía sonidos guturales extraños, bailaba, gritaba ... No sé si quería llamar mi atención o qué (cosa que no entendía, porque... ¿por qué? Qué era yo para ella, qué represento en su mente enferma)... Arrastrado por su histrionismo -si cabe- exacerbado, la miré directamente. Por un momento pensé que me convertiría en estatua de piedra . Pero no. Ella me clavó la mirada y frunció el ceño para relajarlo al segundo y volver a fruncirlo dos décimas después. Dejó de cantar, de gritar, de interpretar; y me 'habló': Eres tonto eres tonto eres tonto ... Gastón, eres tonto, me odias, pero soy yo quien te odia, porque eres tonto. No estoy loca, eres tonto . ...

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...