Ir al contenido principal

¡INTERMITENTES PARA LAS OREJAS YA!

En la autoescuela te enseñan a conducir, a circular por carretera. ¿No hay discusión, verdad? Pero ¿dónde, cómo, cuándo se enseña a caminar por la vía pública, a circular por los pasillos del metro y a entrar en el vagón sin obstaculizar ni atropellar? Aquello de “deje pasar antes de entrar” parece no ir con muchos viandantes. Es como los que aparcan por sus santos… peatones en segunda fila. A mí que la gente vaya a lo suyo, a su bola –como se suele decir- me parece estupendo. Soy partidario del fomento de los espacios personales… Pero joder, no atropellemos a los demás.

Esta especie de reflexión algo airada viene al hilo de un cúmulo de observaciones que vengo haciendo y padeciendo en el Metro desde hace un tiempo. Seguro que no soy el único. Cuando vas en coche y cambias de dirección, indicas tu decisión con el intermitente. ¿Por qué? Es obvio, para comunicarte y avisar, y así evitar que el que va detrás se empotre contra tu coche. Pero claro, cuando ejercemos de peatones no llevamos intermitentes en las orejas. Entonces entra en juego el sentido común y la educación. El otro día –el detonante de este post- me comí a una señora que venía de frente por un pasillo, de pronto se cruzó sin mirar y se echó encima de mí. Afortunadamente iba atento, guardaba la distancia de seguridad… lo que nos libró de acabar en el suelo.

Quizá nuestro amigo empeñado en adherir a Freud a las señales urbanas y yo hayamos coincidido en la misma reflexión. Él con su cruzada que ahora le ha llevado a una pegada en el semáforo (la foto es de esta misma mañana) y yo con esta entrada.

En otra ocasión (muchas, en realidad) salía por la puerta del vagón y un chaval me impedía el paso. Quería entrar, pero no se daba cuenta de que antes tenía que salir yo. Total, que el tipo no se movía. Lo normal es que ante una situación así, termino cediendo yo. Pero en este caso no lo hice. Me quedé parado, mirándole a los ojos. Tras unos segundos que iban creciendo en tensión –al menos para mí- le dije: ¿Y ahora qué? Se rió, con cara de gilipollas embobado, me pegó un empujón y pasó. Mi sorpresa fue tal que no pude reaccionar. El tren arrancó y me quedé acordándome de él y de toda su (no sé si inocente) familia.

Más casos. Subía por las escaleras mecánicas, también del metro, y dos chicas iban en paralelo y delante de mí, hablando de sus cosas. Como viene siendo normal en este caso, vale con pronunciar un “perdón”, para que te hagan hueco y pases. Bueno, pues ni uno ni dos ni tres… Hasta el cuarto ¡Por favor! no me cedieron el paso. Y lo más denigrante, lo hicieron con cara de mala hostia, como si de un favor se tratara.

El último y desde el coche. Iba por una calle normal en un día normal; tras de mí una importante fila de coches visible desde la acera. Hay mucho tráfico. Voy a desviarme por otra calle, pero un paso de peatones me invita a pensar que alguien puede cruzar. Pero pienso, cuando voy de peatón por la vida y me encuentro con una caravana así soy yo el que cede el paso a los coches. Es lo lógico, no? Bueno, pues cuando estoy casi pisando el paso de cebra, un tío joven decide cruzar. Me mira (y no más allá de mi coche y menos de su nariz), piensa y decelera su paso. Me hubiera encantado poder contar que este último caso terminó con el tipo en el suelo tras resbalar con una cáscara de plátano y su culo cayó sobre una ‘cataplasma’ fecal y perruna. Desgraciadamente no fue así.

¡Salud y educación!

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Uff ! Qué lejano suena desde el ámbito rural !

La despoblación de las zonas rurales y el pleve compromiso de recuperar su vida y habitantes hacen que tales situaciones nos parezcan muy alejadas.

Pero al fin tenemos la posibilidad de participar, en igualdad, gracias a Internet.

El fenómeno 2.0 puede permitirnos, a quienes tenemos otros problemas y retos que afrontar, muy distintos a los urbanos, poder unir nuestras manos y conocimiento para tener una sociedad más justa.

Saludos desde Abla - Almería

Paco :-)
Anónimo ha dicho que…
Hay gente pa' to'
Anónimo ha dicho que…
Creo que es culpa de telecinco, entre otros.
Lo de pasar de curso con cuatro asignaturas pendientes no ayuda tampoco.
Anónimo ha dicho que…
Se te olvida ese momento impresionante, en el que el que va delante de ti en la escalera mecánica decide pararse al llegar al final.
Ayer, si ir más lejos, una señora de Burgos decidió hacer lo propio y acabé rebotando en su trasero que, bien es cierto, estaba más mullidito que la funda de violonchelo que golpeó contra mi sacro, cuyo dueño fue untado con un gofre de fresa y miel que portaba una joven, sobre quien cayo desmayado un mastodonte trajeado a quien le cayó el "Tom-Tom" que salió volando de las manos de la señora de Burgos.
Dani Seseña ha dicho que…
Jajajajaja.
Apreciado Apeyococo, gracias por regalarme este comentario. Es una joya y, al menos, da para un corto. Te recomiendo un guión ya! Y no sabes cómo me identifico con lo que cuentas.
Un abrazo!

Entradas populares de este blog

CÁMARA ABIERTA 2.0... PREMIO ACE 2009

Esta mañana en el Ateneo . Tomando unos vinitos tras la ceremonia de los ACE 2009 . En la imagen: "los 4 frikimonguers" de Cámara Abierta 2.0. De izquierda a derecha: Nuria Verde, Marta Rodríguez, César Vallejo y un servidor.

Ciencias Oníricas, un sueño significante

Se llama José María Taneque, tiene 56 años y es ingeniero del sueño. Estudió Oníricas después de descartar Ciencias de la Excusa . No fue fácil la decisión, desde crío manejaba argumentos como nadie; era un virtuoso de la excusa aplicada, un experto de la no implicación, un mago del desvío de llamadas de intención . Tenía nota de sobra para estudiar lo que quisiera, pero finalmente cayó en un sueño que le despertó de la excusa. Me cuenta que está trabajando en el desarrollo de una máquina que separa los símbolos de sus significados; los centrifuga y los estudia. Toman forma, también sueñan, se emancipan por momentos, absorben esperanza en plena desesperación metafórica; dejan los quicios para las sacas, que no las salidas. Viven y mueren en la misma tabla estratégica que los significantes iconos. Vamos, que se miran a sí mismos de reojo... Y eso que no tienen vista. Confiesa que puede pero que no quiere. Admite que siente ser mejor sujeto cuando predica*. Vislumbra c...

Al hilo de noviembre

Por J.Noviembre Hoy empieza una nueva historia. Pero lejos de ser eso, nueva, es más bien una historia añeja sobre la que un día preguntaste ¿Qué sentido tiene su causa? Y yo te contesté: No lo sé, no lo pienses . Para mí ya ha llegado ese momento. Sé que para ti no, pero el sentido va a su ritmo, la dirección a otro distinto y ambos campan a sus estrechas anchas. Esto es un cuento de navidad sin prólogo que transcurre en el frío verano de invierno. En algún momento entre noviembre y febrero. En algún instante entre tú y yo. Aquí estoy cimentando el continuará y eliminando las escorias del falso rácord.  Ayer, cuando nos cruzamos en el videoclub , no teníamos ni idea de la que nos iba a caer encima. Hoy no puedo/quiero vivir sin caidas libres.  Me he dejado la cartera en un local deslocalizado y he tenido que volver para entender por qué un día hui de ti. Al recuperar mis cosas entiendo por qué salí corriendo, pero no comprendo por qué lo hice. Sin embargo, s...