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El autor, algo y la causa

Tenía el proyecto claro, prácticamente cerrado. Pero algo se interpuso entre los archivos que lo custodiaban. Un algo que encontró su razón de ser en esa posición entre argumentos; pura salvación para éste. Daba igual qué contenidos ocupaban los extremos, lo importante para ese algo era el espacio transversal creado por su irrupción. El autor estaba confundido.  No entendía nada ni podía identificar el obstáculo interpuesto. Era lógico. Pura protección porque la última vez que algo (otro) se interpuso en su vida sufrió una parálisis en su mentalidad abierta que le provocó una cerrazón en la entrada y salida del recto (decidido a ser insurrecto).

Ahora no tenía conciencia de que hubiera algo en medio de su creatividad, por tanto, si bien es cierto que estaba confuso, al menos no sufría por dentro. Sólo por fuera y parcialmente. Sin embargo, ese algo sí conocía al sujeto creador del ecosistema ocupado (el proyecto), quería cuidarlo por motivos tan lógicos como medioambientales. Porque si el autor volvía al conflicto rectal sería una catástrofe. Por tanto tenía que trabajar en una simbiosis dirigida. Tenía que presentarse al autor, pero sin sustos; debía parecer un encutentro accidental consigo mismo. 

Ha pasado una semana desde el bloqueo. Una semana desde que pensador y algo se cruzaron. Ese algo ya se ha hecho con un nombre propio: Miguel Ángel Sustituido. El pensador ha cedido parte del suyo. De Renato Empar ha pasado a Pareto Sin Más. Y en mitad de una reunión interna ha llegado al asunto; ha aterrizado en la interposición, ese algo que ya es argumento, idea y ser. Se han sentado sobre sus ganas de crear y han decidido que el uno forma parte del otro. Han bastado dos conversaciones sin nudos, sin planos de transición para unir los archivos de la verdad por el mismo vínculo. Es decir, transformar los conceptos y resignificarlos (como diría el doctor Kastorcillo) para dar sentido a la nueva estructura no lineal.

Empeñados y unidos en el hecho de emprender por los pies, desde el suelo impulsor (que no carcelario), han ascendido hasta el lado material de la idea y después se han fundido en dos palabras. Han surgido tres frases y unos pocos verbos sin tiempos. El proyecto ya funciona con sus engranajes. Es autónomo. Y después de tanto tiempo invertido en entender quiénes eran algo y autor, Sustituido y Empar, saben que no pueden dominar la consecuencia, el proyecto (llamado Ruedas) no puede esperarles. Es la causa.

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