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ALBAÑILERÍA INTROSPECTIVA

Cada año es lo mismo. Es el síndrome de El día de la marmota. Una pauta que se repite una y otra vez. La ventaja de Esteban Parcial Cerco es que por fin se ha dado cuenta de que la responsabilidad ya no es de los demás; perdón, de "los gilipollas de los demás", como él dice. La culpa de ese eco constante que repite la misma música siempre es de él, y sólo de él.

Antes fue el Doctor Sánchez Flequillo; a los dos meses la anestesista Sandra Error Cubeta, después del verano siguiente el endocrino Rodrigo Tenaz Supino quien le amargó la existencia. Siempre ha habido alguien -también en su época infantil y juvenil como es obvio- que le ha sacado de sus casillas. Ahora, cuando estaba a punto de abandonar y sacar sus cosas de la... taquilla del hospital Nuestra Señora de la Calma Chicha, ha despertado.

Es consciente de que ese/a 'joputa' que en un momento dado le quita el sueño, campa a sus anchas en su propio interior. La pista se la dio Eugenia Tocha Reverso, la señora de la limpieza con un comentario de sabios. Venía quemada de quién sabe qué, cuando le suelta a Parcial Cerco la siguiente reflexión: Mira niño, puedo frotar esta mancha todo el día, pero como el tacaño del director no se decida a arreglar la humedad de toda la vida... ¡Ésta, ésta, sí, la que está dentro del muro!... Esto no cambiará nunca.

¡Ahora, aislado el virus, al ataque!

Salud!

PD.: Esteban Parcial Cerco es un gran urólogo. En sus ratos libres habla invirtiendo el sentido de las palabras y tiene cientos de trucos para erradicar el hipo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Empezando por reconocer que la responsabilidad de uno mismo es de uno mismo, y que las culpas son del mismo que las padece, todo parece empezar y acabar en uno mismo sin necesidad de visitas a otros responsables-culpables.
Por ejemplo:
ayer me encontré con una amiga de la infancia, y me puso al corriente de su encantadora vida, trabjo, marido, niños...
Yo no hacía mas que mirarme de reojo en un escaparate para comparar si esas arrugas de mi amiga habitaban tambien en mi cara (y en mi alma). Como no veía na de na, fingí que se me habia metido algo en el ojo, y me acompañó hasta mi coche, donde llevo un colirio de esos que sirven para todo. Entonces lo vi claramente, mi amiga de la infancia y yo, no teníamos en comun nada mas que eso: la infancia.
Me enfadé muchisimo con la vida por lo que yo no tenía y ella si (y no me refiero a las arrugas. Pasé los siguientes quince días inmersa en un transtorno psico-afectivo-existencial-paranoico, hasta que vomité el orgullo envuelto en tranquimazin, y reconocí que la única responsable de todo lo que me pasaba era mi madre...perdón quise decir YO MISMA!

P.D.:al menos tengo un colirio de esos que sirven para todo!

Anomima Mente
Admiro Anónima Mente ha dicho que…
En mi casa se produce un efecto curioso. Quien tenga hijos entenderá más de cerca esta anécdota y quien no, pues razonablemente también. Pongamos el caso: mi hija de tres años se da un golpe contra el pico de una mesa después de haber pasado rozándolo varias veces. ¡PATAPUM! Susto general. Llanto desmedido. Abrazo. Y lagrimones. Una parte de sus padres (no diré si es el padre o la madre por no crear o caer en tópicos) le dice: "la próxima vez tienes que mirar mejor cuando pases cerca del pico"; la otra (padre o madre-idem) le dice - pico mesa "tonto-tonto" - acompañando a la frase de un golpecito-golpe con la mano al pico de la mesa. La niña registra los dos procederes, pero ¿cuál le queda más grabado? ¿A quién responsabilizará mi niña de sus "errores" en el futuro?
Ahí queda el debate.
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
En este post yo veo dos grandes verdades, una explícita y otra implícita.
1.- Las Señoras de la limpieza son filósofas naturales.
2.- Cuando hay demasiados médicos alrededor no hay quién solucione el problema. Demasiados egos encontrados aunque nunca lo reconocerían,salvo algunos en privado.
Juana ha dicho que…
Para arreglar las humedades hay que coger pico y pala y romper, para luego empezar de nuevo, no queda otro remedio .....
isa ha dicho que…
yo me sigo dando golpes constantemente: cuando me doy con la pata de las cama le echo la culpa a mi padre, las esquinas de las mesas son para mi madre. No me han dejado en herencia un colirio, pero sí el ser justa repartiendo las culpas.

Para la albañilería me gusta contar con los responsables de los desperfectos, porque cuando lo intento yo sola me salen unas chapuzas...
josakos ha dicho que…
Lo que se está planteando,es la condición misma del ser humano y seguiremos así,mientras toda la población Argentina y Uruguassa se dedique al psicoanálisis mundial,con sus fascículos y dvdeses kiosqueros,para decirnos que el gilipollas de "los demás"después de diez años sin verle el pelo,nos ha llamado por teléfono y que por eso nos hemos dado el picotazo con la mesa del jefe,la de la casera,la de la benemérita,con la pila del bautismo,el caso es que después de siete años me dejó mi pareja y "los demás"no me había llamado aún,será por eso que me dejó.
copifate ha dicho que…
Nada que añadir salvo trasmitir mi disfrute por el admirable fenómeno que provocan los incitadoras entradas de D.S. en sus comentaristas. Estamos en un auténtico "círculo vicioso"

La palabra de hoy: oviddem

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